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Muerte Sbita en el deporte ( Por el Dr. Calabuig)
30/01/2009

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Dr. José Calabuig Nogués

Asesor Comité  Técnico de  la Fundación Zonascardio 

Especialista en Cardiología.Consultor. Departamento de Cardiología. Servicio de Cardiología Intervencionista - Hemodinámica CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA

 

La práctica del deporte nos pone a veces en contacto con la noticia de que algún deportista, mientras entrenaba, ha sufrido una parada cardiaca de la que no se le ha podido recuperar, desembocando el cuadro clínico final en una muerte súbita y de la que se pueden aclarar las causas del suceso, siempre después de practicar una necropsia al deportista fallecido. Inevitablemente surgen preguntas: ¿cuál ha sido la causa?, ¿se podría haber evitado esta muerte, ¿el deporte es malo para la salud?, etc.

En primer lugar haremos una distinción entre las edades, para ello estudiaremos dos grupos muy diferentes de edad, uno es el grupo de mayores de 35 años y el otro, el de menores de 35 años.

En el grupo de menores de 35 años, entre los que están incluidos los niños y adolescentes, cuando se produce un cuadro de muerte súbita y se analizan mediante la necropsia, todas las alteraciones posibles en estos individuos, se encuentra en un 90% de las veces una malformación congénita en el corazón, en el 7% se descubre una miocardiopatía, en un 2% las causas han tenido un origen eléctrico, es decir, por arritmias, y en un 1% otro tipo de causas, como fármacos.

En el grupo de mayores de 35 años, cuando se analizan las causas de la muerte súbita, se encuentran en el 90% de los casos, lesiones en las arterias coronarias causantes de un cuadro agudo de cardiopatía isquémica (infarto, arritmia, etc.), en un 7% se descubre una miocardiopatía, en un 2% una estenosis aórtica severa, en un 0,5% alteraciones electricas y en un 0,5% drogas o fármacos.

A grandes rasgos y sin entrar en más detalles de clasificaciones y nomenclaturas, lo que observamos es que en los niños y adolescentes encontramos básicamente alteraciones con las que han nacido y que si son importantes, son descubiertas durante la lactancia o en años posteriores. Otras alteraciones son a veces difíciles de descubrir con las exploraciones convencionales y lógicamente se darán a conocer cuando se someta al corazón a un ejercicio intenso, por ello los deportistas que se acercan a la competición desde jóvenes, deben ser sometidos a una exploración cardiológica lo más completa posible según cada caso.

Sin embargo en los mayores de 35 años la causa suele ser la aparición de lesiones en las arterias coronarias, que ya están presentes a veces durante la adolescencia (14-16 años). Esto ha sido observado en adolescentes que fallecen a causa de accidentes de coche o traumatismos de otro tipo y al realizarles la necropsia, se describe el hallazgo de lesiones en las arterias coronarias, en sus primeras fases a pesar de la edad tan temprana. Estas lesiones en las arterias coronarias suelen estar causadas por el tabaco, el colesterol, la hipertensión arterial, diabetes, etc.

Estos conocimientos nos llevan a comprender y recomendar la necesidad de una valoración cardiológica en un individuo que se vaya a dedicar al deporte de manera aislada o frecuente, de manera amateur o profesional o bien como hobby para ocupar el tiempo libre.

Los niños hoy en día siguen revisiones muy frecuentes por sus correspondientes pediatras, por lo que si estos objetivan en su exploración algún soplo o anomalía o infecciones de repetición, etc., son los encargados de aclarar el cuadro encontrado y procederán a solicitar las exploraciones oportunas en cada caso. Pero esto no está reñido con que, si el niño se va a dedicar más a fondo a algún deporte, se le realice una exploración cardiovascular más a fondo de lo habitual, incluyendo en ella un electrocardiograma, radiografía de tórax o incluso un ecocardiograma (caso de que exista una duda razonable en las características de un soplo, etc.), sólo con esto dejaremos muchas dudas aclaradas.

Si el deporte al que se va a dedicar el individuo es más profesional, desde nuestro punto de vista esta exploración debe ser más profunda, incluiremos una buena historia clínica, analítica, electrocardiograma, radiografía de tórax, prueba de esfuerzo y ecocardiograma. También de este modo dejaremos muchas dudas despejadas.

El grupo de mayor riesgo son los varones de 35 años o más que se inician un buen día a la práctica del deporte, estimulados por todos los mensajes oídos y escritos de que el deporte es salud,con la ilusión de perder algunos kilos de más o de estar en forma, parten de cero y se lanzan sin más a ello. Si este individuo tiene un riesgo al hacerlo de este modo, mucho más lo tiene si fuma, o es hipertenso y no lo sabe, tiene el colesterol alto, etc.

Lo correcto es valorar si el corazón está sano y se le puede someter al esfuerzo que requiere la realización de ejercicio fisico, valorar la situación de la que parte cada cual, la respuesta del organismo al esfuerzo (tensión arterial, arritmias, etc) y todo esto se logra realizando un control previo a la práctica deportiva.

Este control consistirá en una buena historia clínica, una revisión pormenorizada de los posibles factores de riesgo que concurran en cada individuo, una exploración cardiológica exhaustiva, un electrocardiograma basal, una radiografía de tórax, una prueba de esfuerzo con capacidad funcional aeróbica, y si uno lo quiere hacer ya muy bien, un ecocardiograma. Con el resultado de todo esto se puede recomendar un tipo y modalidad de deporte para cada situación y además se puede descartar alguna anomalía existente que impida o no recomiende la práctica de algún deporte o de todos. Además esto servirá como posibilidad para abandonar los malos hábitos o costumbres como son el tabaco, sedentarismo, exceso de peso, etc., incluso la instauración de una dieta de mayor calidad.

Con todo esto lo que podemos concluir es que ningún corazón va a sufrir un accidente grave si está sano, que el ejercicio por si mismo no desencadena este tipo de respuesta si la estructura cardiaca es normal. Por lo tanto se necesita de una alteración importante de la estructura cardiaca y de la función para que se desencadene esta respuesta o dicho de otro modo, se precisa de un miocardio alterado con un sustrato arritmogénico para que se de una muerte súbita. Además, recientes publicaciones nos recuerdan que hay entre un 2-3% de gente que mueren súbitamente y no se puede dilucidar por ningún mecanismo la causa real de esa muerte.


 
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